Cuidado de personas mayores: recomendaciones para una dieta saludable
Comer es salud pero, ¿sabemos lo que comen nuestros mayores? La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) establece una interesante diferencia entre alimentación y nutrición. Mientras que la nutrición comprende el proceso de transformación de los nutrientes de los alimentos en energía, en el caso de la alimentación hablamos de un proceso voluntario y en consecuencia, modificable.
En el caso de los mayores que viven solos, existen muchos consejos que puedes poner en práctica para ayudarles a llevar una dieta más sana, Estas son las principales recomendaciones, incluidas dentro del decálogo de la alimentación y nutrición saludable de la SEGG.
Siguiendo los siguientes consejos podemos crear una dieta sana, equilibrada y con toda la energía que los mayores necesitan para seguir disfrutando de estos años con la mejor salud.
Contamos con un servicio de catering personalizado y adaptado a las necesidades de cada usuario
Decálogo de la alimentación y nutrición para mayores
- Una dieta sana debe ser rica y variada, incluyendo alimentos de todos los grupos, siempre dentro de un consumo moderado. Dentro de los grupos principales se encuentran el agua y líquidos, los cereales, el pan, la pasta, el arroz y las legumbres, las verduras, frutas y hortalizas, los productos lácteos, las carnes, pescados y huevos y los dulces, grasas y aceites, situados en el vértice de la pirámide alimenticia.
- La SEGG recomienda que los mayores realicen al menos cuatro comidas al día, prestando especial atención a las cenas, mucho mejor si son ligeras. En este sentido, contar con la ayuda de un especialista en el cuidado de personas mayores a domicilio te será muy útil para organizar las comidas diarias, crear menús semanales o preparar la comida.
- El consumo diario de proteínas debería situarse entre 1 y 1,25 gramos por kilo de peso, combinando proteínas de origen animal, como las que encontramos en la carne, los pescados, los huevos o los productos lácteos, con un alto aporte de aminoácidos esenciales para el organismo, y de origen vegetal.
- Los hidratos de carbono deben aportar entre el 50 y el 60% de la energía total diaria. La SEGG recomienda potenciar el consumo de hidratos de carbono complejos -cereales, verduras, hortalizas, frutas y legumbres- y reducir por debajo del 10% el de hidratos de carbono simples.
- Cuando hablamos de alimentación saludable para las personas mayores, el aporte energético de las grasas debería situarse entre un 25 y un 30%. Además, la SEGG aconseja que las grasas saturadas animales, presentes en alimentos como los lácteos, los embutidos o la carne, no superen el 10% del aporte de energía. En su lugar, es preferible primar el consumo de grasas mono y poliinsaturadas, que podemos encontrar en las carnes blancas o los pescados azules, como el arenque, la caballa, la sardina, el atún, el salmón.
- La fibra es indispensable en la tercera edad, cuando son frecuentes los problemas digestivos. Las legumbres, los cereales integrales, las hortalizas o las frutas con piel son algunos ejemplos de alimentos ricos en fibra. La dieta de una persona mayor debería contener entre 20 y 25 gramos de fibra cada día.
- La Vitamina D y el calcio son otros dos nutrientes básicos en cualquier etapa de nuestra vida, pero con especial importancia en periodos como la infancia o la tercera edad. La vitamina D está presente en muy pocos alimentos, como los pescados grasos y los alimentos fortificados, así que, ¿cómo obtenemos toda la que necesitamos?
El ser humano produce la mayor parte de la vitamina D de forma natural, al exponerse a los rayos solares. Por eso, es importante asegurarse de que, además de una alimentación equilibrada, su plan de cuidados también incluye actividades al aire libre, para tomar el sol con regularidad.
- Como orientaciones generales, durante la tercera edad la SEGG nos recomienda una dieta rica en frutas, verduras y legumbres, destacadas por su alto contenido en fibra, vitaminas y minerales. El consumo de pescado debería ser mayor que el de carnes. El de los huevos puede alcanzar de tres a cuatro huevos por semana, mientras que en el caso de los lácteos, una persona mayor debería tomar al menos tres raciones diarias o cuatro, en el caso de las mujeres.
- El azúcar y la sal son los alimentos que es necesario vigilar con especial atención dentro de la alimentación de los mayores. Si bien cuando no existe una patología médica que lo recomiende, no es necesario eliminar estos elementos de nuestra dieta, los médicos sí que aconsejan reducir su consumo al mínimo. En el caso del azúcar y los dulces, estos deberían representar menos del 10% de la dieta. Por su parte, el consumo de sal de una persona mayor no debería superar los 6 gramos diarios.
- La hidratación es otra de las grandes claves para mantener una salud de hierro en la tercera edad. Los expertos recomiendan a los mayores beber líquidos de forma regular a lo largo del día, preferentemente agua, zumos, infusiones, caldos o sopas. El alcohol, las bebidas estimulantes como el café o las bebidas carbonatadas deben reducirse al mínimo, por debajo de los 25 gramos diarios o lo que es lo mismo, un vaso pequeño de vino para acompañar la comida o la cena.
Además, es importante considerar que, a medida que envejecemos, es frecuente perder la sensación de sed, por lo que es fundamental que, si cuentas con los servicios de un profesional del cuidado a domicilio para personas mayores, este se asegure de que la persona a su cargo mantiene en todo momento un nivel de hidratación adecuado, en especial durante los meses más calurosos.
